miércoles, 26 de marzo de 2008

Lo natural es la paz, no la guerra. La paz existe en el mundo antes que la humanidad. También el aire puro existió sobre la tierra antes que la humanidad. Entonces, llegamos nosotros, destructores de lo natural, para ensuciar el aire... del mismo modo en que hemos ensuciado la paz.

¿Por qué esforzarnos buscando la paz, si La paz ha estado -y está- siempre con nosotros, frente a nosotros, a nuestras espaldas, a nuestros costados? Sólo debemos darnos cuenta, abrazarla, vivirla. No se precisa esfuerzo alguno ¡y es gratis!... tal vez por eso la valoramos tan poco que somos incapaces de encontrarla y cuando la encontramos... la perdemos de inmediato.

1 comentario:

Anónimo dijo...

DITIRAMBO PEQUEÑO
de OSCAR PORTELA

Mi corazón como un dátil maduro
Presto a caer sobre ardientes desiertos
Sin moradas ni patrias solísimo y moreno.

¿Se atreverían inocentes manos a levantarlo
De inhóspitos parajes?.