lunes, 14 de abril de 2008

Nada que contar

Hoy no hay nada que merezca ser escrito. Nada digno de ser contado. Hoy, a Scherezade, sólo le queda la esperanza de que el sueño rinda al sultán antes de pedir un nuevo cuento, para sobrevivir una noche más. Es como si, de pronto, el tiempo se hubiera detenido congelándolo todo alrededor; creando un vacío tan inmenso que el sólo pensamiento produce eco. Hay ruido de truenos a lo lejos...

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