jueves, 24 de julio de 2008

El Rayo y el Amante

(un poema de Oscar Portela)

Relámpago: cielo cárdeno y fulgido
Que silencia voces sobre la tierra.
Trueno: voz de la ira, lavas y cenizas
Sobre la mar que cierra sus oídos
Al clamor de los Dioses.
Rayo que timonea el Universo:
Amor que nos silencia como el relámpago,
Nos ensordece como el corno del trueno
Y nos vuelve cenizas sobre la tierra pálida
Como el rayo que timonea los cuerpos
Desnudos sobre la hierba de una arcadia.

Sólo un instante y lo eterno se esfuma.
Morir yo soberano no poseyendo ni entregando
Sino dejándome fluir en la estación de la inocencia
Cerrado como el círculo sobre el desnudo cuerpo del amado.

Oscar Portela.

jueves, 3 de julio de 2008

Ingrid Betancourt "rescatada"

Ante el rescate de Ingrid Betacourt, no cabe menos que alegrarse. No hay razón que justifique el secuestro, la tortura o el asesinato. Alegremonos, entonces, no sólo por la liberación de Ingrid Betancourt, sino por todos los que con ella fueron rescatados o liberados, o lo que haya sido... Ahora, por favor, que venga a alguien y nos cuente cómo sucedieron en realidad las cosas, porque eso de que fueron rescatados a través de una operación militar como la que nos han contado, a mi me parece más una crónica de "el reino muy muy lejano" (allí donde reina Shrek en compañía de su Fiona), que del mundo en que vivimos y en el cual Betancourt era rehén de las FARC.
Casualmente, como tantas otras cosas que han sucedido casualmente -cuando uno piensa en Colombia o en Uribe, más bien-, esto viene a beneficiar a Uribe en su enfrentamiento con la Corte Suprema -que lo cuestiona por la ilegalidad de su elección y por el hecho de que el 20% de sus congresistas están relacionados con el paramilitarismo. También le sirve para impulsarlo como candidato en una nueva elección. Para nadie es un secreto que él, Alvaro Uribe, que en su momento acusó a Hugo Chávez de pretender "perpetuarse" en el poder cuando éste proponía la reelección indefinida en Venezuela por vía de una reforma constitucional, no contento con haber sido reelegido de forma ilegal para este mandato, desea extenderlo más allá de su término que, según la constitución, debe ser en el año 2010.
También beneficia a McCain, que estuvo en Colombia, y a su estrategia "anti-terrorista", frente a Obama, que propone entrevistarse con Chávez y congelar el Tratado de Libre Comercio con Bogotá.
Se me ocurre una pregunta: ¿Cuánto tiempo pasó Ingrid Betancourt secuestrada por interés de las FARC y cuánto por el interés de Uribe y su superior inmediato?
Saludos a todos los liberados. Sra. Betancourt, se ve usted infinitamente mejor de lo que los medios de comunicación nos hicieron creer que estaba. Sólo un consejo: piense un poco antes de hablar ante los miocrófonos, no sea que pase a formar parte, queriendo o sin quererlo, de lo que siempre (según dicen) rechazó.

miércoles, 2 de julio de 2008

Palabras feas...

Siempre he utilizado (y pensado en) las palabras relacionadas con la edad: vejez, viejo, vieja, con el profundo respeto, aprecio y cariño que su significado (más allá del diccionario) encierra: sabiduría, experiencia, ¡vida!, un lugar común al que todos queremos llegar (aúnque no pensemos en ello) y todos llegaremos (si Dios nos lo permite). De pronto me encuentro con que "vejez" se ha convertido en "tercera edad" (no sé por qué de pronto me viene a la mente otro término que no acabo de comprender del todo: "tercer mundo"); y viejo o vieja, se han convertido en "adulto mayor". Alguien, incluso, en estos días, me hizo un llamado de atención por haber yo utilizado la palabra "viejo" para referirme a alguien.
- Esa es una palabra muy fea.
- ¿qué tiene de feo?
- Viejo es el viento y mira como sopla
- ¿Quién ha dicho lo contrario? Y gracias Dios porque, viejo y todo, existe el viento... y sopla.

Y me pregunto: ¿dónde está lo feo de una palabra? ¿En quien la dice? ¿en quien la escucha? ¿en quien la interpreta? ¿en su significado? ¿Es fea una palabra porque apunta hacia algo que no nos agrada? ¿Por qué es más bonito decir: "José es un joven de 25 años" que "Luis es un viejo de 90 años"? Es posible -me dirán- decir la edad evitando el adjetivo pero, ese no es el punto. El punto es y seguirá siendo por qué no objetamos nada a la primera proposición y sí objetamos la segunda. ¿Cuál es el problema entonces? ¿José no espera llegar a tener algún día 90 años? ¿Luis no tiene nada que enseñarle a José después de haber vivido 65 años más?
¿Por qué es necesario maquillar las palabras, a veces, incluso, enmascararlas? ¿De qué color es la gente de color? En mis tiempos de niño, decir "el señor moreno" era exactamente igual que decir "el señor de cabello largo", "el señor que está en la esquina", "el señor bajo el paraguas": una forma de referirnos a alguien cuyo nombre no conocíamos. ¿Qué ha cambiado en 40 años? ¿por qué ahora "moreno", "negro", "viejo", se consideran palabras despectivas? ¿por qué tipo de gentes son así consideradas? Dejo la respuesta a reflexión y criterio de quien lea.