miércoles, 26 de agosto de 2009

Cuento con Mujer de Funcionario

(Escenas de Ciudad)

Corren los días del año 2009. Son días de controversia. De alguien que intenta aplicar una ley a otros que buscan las mil y una formas de evadirla. De gente que trabaja, y gente que ve cómo otros trabajan... Para quien pregunte ¿de qué viven estos? la respuesta es simple: del trabajo de aquellos. Digámoslo, pues, de otra manera: días de gente que trabaja y gente que se aprovecha del trabajo de otros. Días de gente que intenta construir y gente que sólo busca destrucción, amparándose en el clásico e inobjetable derecho a la libre expresión. Días, en fin, de días como los días de cualquier otro año, pero estos, en particular, son los de 2009.
Por estos días, la mujer de Antonio detesta cuanto tenga aroma a gobierno. No a cualquier gobierno. Eso sería mucho decir. Detesta cuanto tenga que ver, en particular, con la gente que, en estos días, gobierna su país; el país en el que nació y el país en el que vive (porque, nunca se lamentará lo suficiente, le negaron la visa de aquel otro en el que sueña vivir). Dice que "nunca en este país se robó tanto", que "nunca la corrupción fue ni tan grande ni tan descarada". Habla de la "doble moral de esta gente que aparece en televisión dando un discurso de honorabilidad por la mañana para luego, en la tarde, llenarse los bolsillos haciendo, justamente, todo lo contrario. Ahí tienes al alcalde ... sí, ese ... ¿hace cuánto que se hizo cargo de la alcaldía? ¿dos años? ¿cómo puede un pata-en-el-suelo, como era él, salido del mismo barrio donde yo vivo, en no más de dos años, con un miserable sueldo de alcalde, que al fin y al cabo no es sino un funcionario más, de alto rango, ¡sí!, pero funcionario al fin, comprarse un carro tan caro como el que tiene? ¡Y no mencionemos la tremenda quinta que está a punto de comprar! ¡imagínate! Cancha de tenis, dos piscinas, una exterior y otra interior, más pequeña, claro, en una especie de gimnasio con solarium y todo. Habitaciones como para un regimiento y un baño en cada habitación. ¡Vale todo el dinero del mundo y un poco más! ¡Es impresionante! Ya la vas a ver. Queda a dos calles del lugar a donde vamos ... ¡Ay, niña!, ¿Cómo crees que lo sé?, de fuentes fidedignas. Me lo contó mi comadre Juana, que se encontró, en estos días, en la peluquería, con una conocida suya, gente de toda confianza y total credibilidad, casada con el hijo de uno de sus guardaespaldas ... " Todo esto conversa la mujer de Antonio con su gran amiga Claudia, mientras conduce aquel lujoso bmw último modelo, recién comprado, rumbo al lugar en que la espera un corredor de bienes raíces para mostrarle la casa, junto a los campos de golf, que Antonio le va a comprar con el dinero que, su sueldo de funcionario, le ha permitido ahorrar durante los seis meses que tiene trabajando para el gobierno, como inspector, en la Administración Nacional de Aduanas.

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