sábado, 30 de octubre de 2010

domingo, 10 de octubre de 2010

a Juan Carlos de Borbón

Rescato unos versos que escribí ya hace tiempo con motivo de aquel tan sonado "por qué no te callas?". Obviamente están fuera de tiempo (... o no tanto!), pero aquí los dejo para que no se pierdan...

Amigo Don Juan Carlos, ¿qué le pasa?
¿no tiene platos sucios en su casa?
a qué tanto afán, por qué el empeño
de salir a barrer la casa ajena
cuando tiene la suya ¡ay, qué pena!
revuelta como nunca lo había estado?
Porque..., en su casa, Don Juan Carlos
-mírelo usted por arriba o por abajo-
                                         como en todas
también se cuecen habas... ¡y a destajo!

Y digo yo, Juan Carlos, bien mirado,
¿A dónde se le fue la majestad?
¿Los años, sin piedad, se la han quitado?
la soberbia le pudo a la humildad
              ¡y quedó como un gran maleducado!

¿Será que aunque le duela la verdad,
los reyes son ya cosa del pasado?
¿Será que en estos tiempos, "vuesa alteza",
además de ser rey hay que ser mago
para ser, como rey, algo querido,
y ocupar un puesto compartido,
                           cada vez más relegado,
                                          en Navidad?

Se nota que en su casa, rey -de paso-
no quedan ni gallinas que callar,
al punto que ya nadie le hace caso
y a las "indias" ha debido viajar
por sentirse nuevamente soberano...
pero esos indios, ¡oh, señor!
ya no cubren sus "vergüenzas" con la mano,
-algunos, incluso, visten D'ior-
han dejado atrás el taparrabos,
no responden a más amo que a sí mismos
y no aceptan seguir siendo sus esclavos.

Yo entiendo, señor Rey, su malestar.
Sus súbditos, rebeldes, no se callan
ni se arrodillan, ya, ante su presencia
¡qué falta de respeto a su excelencia
otrora tan querido y aplaudido!
pero eso no le otorga a usted licencia,
de perder de tal manera la paciencia
y venirse a poner como una fiera.
Debe usted entender la evolución
y no seguir viviendo en el pasado
(o acostúmbrese a llevar más de estos chascos)
las colonias, hoy día, están en frascos,
y se hallan al alcance de cualquiera
en cualquier tenderete del mercado.

viernes, 8 de octubre de 2010

Al fin Vargas Llosa...

¡¡¡Eso!!! Al fin Vargas Llosa tiene su Nobel... el premio ese por el que tanto berrinche y pataleo armó en su casa, con la boca llena de espuma -que la envidia produce rabia- cuando se lo otorgaron a García Márquez, primero, y después a Octavio Paz... "Era mío!, era mío! no del colombiche ese (primero) no del mejicucho ese (después)" Qué lástima daba don Mario, lloriqueando por los rincones de su casa como un crío porque no le quieren llevar al parque y comprarle su tableta de chocolate. Y claro... despreciado por la gente de su país, que en 1990 le dijo un NO rotundo a sus pretensiones de ser presidente, cosa que lo llevo a tomar la decisión de cambiar su nacionalidad por la española, en una especie de venganza contra sus coterráneos, como diciendo "¿no me quieren para gobernarlos?... ¡Yo no quiero más ser peruano!" Pero, señor don Vargas Llosa... Diga lo que diga su pasaporte, usted siempre será peruano, porque, con todo mi respeto para los peruanos (exceptuando a dos que no merecen ni el mío ni el de nadie: usted y Alan García), ser español no es cosa que se adquiera así no más; el ser español, mi estimado señor, ¡hay que mamarlo! ¿A qué otra cosa podría ya aspirar este hombre, más que a un Nobel, premio que de tanto prostituirse, se ha convertido en el premio perfecto para individuos como Mario Vargas Llosa? Ese es el precio que la dignidad tiene para Mario Vargas Llosa: el millón y medio de dólares que va a recibir, por andar desparramando porquería por el mundo.
No dudo que habrá quien crea que se lo merece... Habrá quien diga que ¡al fin se hizo justicia!... Mis respetos para quien así piense, pero... piense también, si alguna cualificación tiene para emitir opinión al respecto: ¿por qué nunca se le dió tal reconocimiento, por ejemplo, a James Joyce o Marcel Proust? ¿qué decir de Tolstoi o de Zola? Entre los latinoamericanos, ¿qué pasó con Jorge Luis Borges o Julio Cortázar? ¿Y nuestro gran español Federico García Lorca, no mereció nunca un Nobel? ¿Será que no hay, hoy en día, quien se lo merezca más que Jorge Mario Pedro Vargas Llosa? ¿Por qué entonces a Mario Vargas Llosa? La respuesta está ahí, delante de las narices de cualquiera y no es precisamente por unos méritos literarios -que no le quito, pero que tampoco me impresionan-.

Don Mario (lástima que tenga usted el nombre de un insigne poeta al que admiro)... recuerde que en una oportunidad le escribí pidiendo una confrontación literaria: usted y yo en un debate sobre literatura a través de los medios de internet ("o de cualquier medio" -terminé aceptando al final-)... De buena fuente sé que recibió mi invitación ¿por qué será que no me contestó?