martes, 30 de noviembre de 2010

Hasta ahora, la revolución cultural, de la mano de Francisco Sesto -alias Farruco- no ha servido más que para intercambiar una élite por otra y dar cabida en el mundo de la cultura, a una cantidad de artistas, frustrados y resentidos, que poco tienen que aportar al arte o a la cultura.

Es así como se organizan certámenes improvisados, sin el más mínimo criterio organizativo, para hacerle creer al artista popular que se le está tomando en cuenta, como una forma de callar -o mantener a raya- el verdadero espíritu creador.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Ideas al viento... ¿de qué sirven?

Las ideas son necesarias, mi estimado presidente Hugo Chávez Frías. No hay duda de ello: las ideas son algo imprescindible, pero no suficiente!
De nada sirve el "decir" si no se acompaña con el "hacer".
Las palabras al micrófono no sirven más que para llenar un espacio televisivo y hacer que una partida de inútiles ejerciten los músculos de sus brazos, aplaudiendo, como fanáticos ante la estrella de rock del momento.

Si no buscamos la manera de "hacer", y de que aquellos que hoy aplauden -sin más motivo que la adulación- comiencen a hacer el trabajo por el cual reciben un salario del estado, todos los conceptos ideológicos que podamos argumentar, terminarán siendo como el clima: tema de conversación social para quien no tiene nada de qué hablar.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Cuando el polvo regresa al polvo,
el hombre se acerca a Dios...

(A Hilda, 21 años después de la siembra de su hijo)

Humo blanco fue el destino de sus sueños,
forzados a dormir cuando apenas despertaban.
Caudal de vida, condensada,
entre las luces de una mañana clara.

No pasa el tiempo en los relojes del recuerdo.

Hoy, como ayer, es joven el dolor
y pesado como saco de piedras en el alma!
Es fuerte el dolor,
hoy como ayer, y no se calma
aunque, ahogado en las tareas cotidianas,
a fuerza de costumbre,
se nos vuelva soportable.

No hay edad para el recuerdo.
No se mueven las agujas del reloj para la madre
que al hijo busca en los colores de la tarde
y sólo encuentra, entre recuerdos,
el camino sombrío hacia la noche
y una ausencia infinita en que abrazarse.

No hay edad para el recuerdo!
Es perenne el recuerdo a lo que se ama.

No envejece el recuerdo, ni una vida
es tiempo suficiente a la añoranza!