domingo, 4 de diciembre de 2011

Poco a poco, sin más apuro
que el nacido de la urgencia de vivir.
Paso a paso. Es más seguro.
Gota a gota, el que bien bebe,
no pierde su presencia ante el barril;
ni se aparta del buen vino
ni se sale del carril.
Paso a paso. Poco a poco.
Quemar el tiempo en su justa medida
y saltar la hoguera
para alejar los fantasmas
como en una permanente noche de San Juán.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Nas quedas augas da ría
canta unha estrela.

Na miña aldea
xa ven o día.

A noite fica espallada,
po-los piñeiros,
coma un remedo
de sombra fría;

(po-los vieiros da miña aldea)

trema a estadea
xa ven o día.

Nunha lareira daquelas tantas,
caldo na pota
bota María.

(A terra chama po-lo labrego)

Na miña aldea
Xa ven o día.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Dejar el fardo a un lado del camino
y bajar a la tierra,
envuelta la piel en hojas de olvido
y traje de madera.
Una vieja dorna en llamas
alumbra la ribera.
Pescador a la deriva.
Marinero sin bandera.
Recuerdo de un naufragio a golpes de otoño.
¡Ah! ¡Cómo se nos marchitó la primavera
sin haberla visto florecer!

domingo, 27 de noviembre de 2011

Cuánto daño nos ha hecho Nueva York!

Españoles de península...
¿Hay alguno entre vosotros que pueda decirme
con certeza, a dónde vais?
¿Cual es el plan? ¿Cual es el norte?
¿hacia dónde apuntan vuestras narices?

Dónde quedó la dignidad,
dónde el orgullo que tanto pregonáis
mientras los pies besáis
del yanqui conquistador?

¡Cuánto daño nos ha hecho Nueva York!

¿Volverás, mi querida España, como otrora
a limpiar el excremento del teutón,
o enviarás a tus hijos, esta vez al sacrificio,
como alimento para el águila calva,
en las naves de un moderno Napoleón?

Ay!, mi querida España,
¡qué pena!
Aléjate de la sirena.
Gira tus ojos hacia el alba...

Yo, desde aquí, español de la diáspora,
desconozco esa imagen frívola y vacía
que de ti proyecta cada día
la pantalla del televisor...

¡Ay!, mi querida España,
¡Cuánto daño nos ha hecho Nueva York!

lunes, 10 de octubre de 2011

La lengua es de todos... No de las corporaciones

Está en marcha en la red una petición titulada "La lengua es de todos, no de las corporaciones" Por el libre uso en la internet de los contenidos de la RAE, financiados con dinero público.

Quienes deseen firmarla pueden hacerlo en http://www.petitiononline.com/tarar1ra/petition.html.

... y démosle la máxima divulgación posible a esta iniciativa.

martes, 20 de septiembre de 2011

Quien tenga entendimiento...

El señor X es uno de tantos ciudadanos en Venezuela que, con razón o sin ella, detestan -más que adversan- al presidente del gobierno. Tal es su derecho y lo ejerce a plenitud. Al igual que todos los que comparten su criterio respecto de esta materia, el señor X no concibe -en su cerebro no se plantea ni como posibilidad remota- que entre la gente de su confianza pueda haber simpatizantes con la orientación política actual del Estado...
El señor X opina que el susodicho presidente estropea todo cuanto cae en sus manos, especialmente cuando se trata de instituciones del estado o empresas privadas estatizadas. De ahí, que, de cuanto suceda, Hugo Chávez sea el culpable: de la lluvia, de la sequía, de la violencia de género, de que el vecino, en una noche de borrachera, le haya chocado la puerta del garage...
El señor X aprovecha la más pequeña oportunidad -por mínima que sea- para quejarse de lo mal que está el país, con una vehemencia tal que, si no estuviera yo seguro de que en su cabeza no entra la idea de que yo pueda opinar diferente, casi diría que intenta convencerme. Según él, Venezuela ha llegado al límite. "Aquí ya no se puede vivir" "La miseria crece cada día más y más" "El país está economicamente destruído" "La inflación galopante y lo que uno gana, trabajando honradamente, no alcanza para nada" "Claro, porque lo que [Chávez] quiere es que todos estemos al mismo nivel... de pobreza". Son breves expresiones que extraigo del aburridísimo monólogo al que asisto de forma involuntaria y en el que permanezco por educación. No tienes idea -me ha dicho, como ahora, en más de una oportunidad- de las peripecias que tengo que hacer a fin de mes, para poder pagar la nómina de empleados.
Media hora antes, nuestra conversación versaba sobre un tema totalmente diferente. El señor X está recien regresando de unas vacaciones de mes y medio por Europa.
Media hora antes, el señor X me relataba con lujo de detalles el recorrido de doce mil kilómetros en automóvil -un todoterreno BMW X6 alquilado en París- que hizo en sus vacaciones. Cantabria, la Galicia atlántica, la costa mediterranea, Niza, La Riviera Francesa, Mónaco, los grandes hoteles en suite de lujo, los grandes balnearios, 70 euros en gasolina por cada 500 kilómetros, poco más o menos. Yo, que le conozco desde hace años, creo en todo lo que me cuenta. Sé que no está alardeando ni pretende impresionarme. Se trata de un relato casual, en el flujo normal de una conversación con alguien con quien tiene confianza desde hace casi treinta años y que, además, conoce ampliamente su forma -y estilo- de vida.
El señor X es propietario, de un pequeño negocio, ubicado en Caracas, que constituye su único medio de ingresos, en un país destrozado a todos los niveles y cuya crísis económica afecta, según su decir, "incluso a los más adinerados".

jueves, 15 de septiembre de 2011

Le vi

Le vi partir con la noche.
No al amparo de la noche,
como hacen algunos para escapar.
Le vi partir en la noche,
cuando la noche, a su vez, partía,
con la cabeza en alto,
listo para enfrentar la luz del día.

Después,
le vi llegar con el alba,
el día tercero,
para nacer, con el alba, nuevamente;
para ser alba de pueblo
y un guerrero al servicio de su gente.
Y el alba se hizo tras de él
como si le viniera persiguiendo
y el sol, por una vez, hizo el intento
de brillar con otra luz,
con esa luz que, dicen, es de todos
y para todos brilla igual.

Le vi esgrimir la cruz del perdón
con la humildad de quien se sabe obrero
y hablar del arado con pasión:
con la pasión, por la tierra, del labriego.
Le vi, también, convertirse en jornalero;
entregarse a sus sueños por entero...
y vi latir en sus sueños
sinfín de sueños ajenos:
los del "panita" Ruperto,
los de Flora y Ceferino,
los del viejo Canelón,
los que, en secreto, florecen
bajo techos de cartón...
Vi latir, en sus sueños, unos sueños
que, en verdad, no eran sus sueños.
No!
eran los sueños del cerro,
del caserío olvidado,
del campesino explotado,
de los que no tienen suelo...
Los sueños, en fin, que en sus sueños vi,
eran los sueños de Alí,
vale decir: los del pueblo!

Así es que, leyendo entre las lineas
de lo dicho y lo callado,
me pareció reconocer en su rostro
el rostro, hasta entonces, invisible
de miles de personas;
y en su voz, la de tantas gargantas
que por más que intentaron gritar
nunca pudieron...

Cientos, miles, millones de voces,
como una sola, corean desde entonces
el viejo canto del nuevo amanecer.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Entre el querer y el deber



Entre el querer y el deber
discurren todos los sueños.

La conciencia se debate,
en combate
cuerpo a cuerpo,
con la pasión del instinto.

El mañana imposible.
El hoy prohibido.

Entre el querer y el deber, el camino
está hecho de silencios forzados
y versos proscritos.

Ecos vacíos a medianoche.
Melodías sin sonido
que buscan hacerse oir.

Hay una infinita necesidad de ser,
entre el querer y el deber.
Hay una infinita necesidad
de salir de la sombra,
dejarse ver a plena luz;
anunciarse, incluso, a toda voz:
Quiero!
Soy!

Entre el querer y el deber
el tiempo se mide en "cuandos"
y, el amor, de nostalgias se alimenta.

Entre el querer y el deber, el amor,
tiene sabor de ausencia!

miércoles, 31 de agosto de 2011

Esta mañana, madre...


Esta mañana desperté pensando en ti.
Creí sentir que entraste a mi habitación.
Te sentaste en el borde de mi cama.
Pusiste tu mano sobre mi frente
y en un susurro, como el de la hoja
que se mueve en el pino verde, dijiste:
- Ya es hora. Tienes que levantarte.
Lentamente abrí los ojos. Miré.
Ya no estabas a mi lado,
pero aún estabas conmigo,
como siempre has estado
-que así siempre ha sido-

Esta mañana, madre,
como tantas otras que no he dicho,
desperté pensando en ti.

sábado, 27 de agosto de 2011

Amigo que usas la moto como vehículo de transporte y/o trabajo, entiéndelo de una vez: la raya blanca, contínua o segmentada, no indica el sitio por donde debes circular!

viernes, 26 de agosto de 2011

La ignorancia, por lo general, adquiere formas tan variadas, que es muy difícil reconocerla en tanto no se manifiesta. Eso sí: cada quien tiene derecho a expresar su ignoracia de la manera que más se le acomode.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Los europeos lamen la bota del gringo
para que luzca bien lustrosa
sobre la garganta de los oprimidos.

martes, 23 de agosto de 2011

El Águila Calva

(Algunos símbolos... ¡qué bien escogidos que están!)

Es natural:

El águila calva, símbolo de los Estados Unidos de América y pariente cercano del buitre, no caza ni pesca... Se alimenta de peces muertos o enfermos. Por costumbre natural, le roba la comida al águila pescadora (un ave de menor tamaño), hostigándola en el aire hasta obligarla a soltar sus presas...

Algunos símbolos... ¡qué bien escogidos que están!


Nada sabe el águila de leyes,
derechos, deberes o respeto.
En su código moral no hay más concepto
que el de ataque, territorio y alimento...

No te esfuerces porque el águila comprenda
cosas tales como Paz o Convivencia
que su sóla razón es el instinto
y en su mundo no hay valores de conciencia...

Aún así, no le restemos realeza
que es un ave luchadora en solitario.
No comanda batallones de soldados.
no precisa guardaespaldas ni aliados,
su batalla es por mandatos naturales...
¡no hay quien pueda contra la naturaleza!

Pero el águila calva, según dicen
los expertos, no es un águila: es un buitre
un parásito, diré, a mi entendimiento
su alimento es el despojo ya servido
explotar al más débil, su sustento.

sábado, 20 de agosto de 2011

Pensó, no sin razón, que aquel sonido estaba más allá de cualquier concepción humana. No era posible, se decía, para una mente terrena, concebir tan hermosa sucesión de armonías y, menos aún, que existieran voces capaces de interpretarlas. ¿Qué era lo que sonaba? ¿cómo era posible que no lo hubiese escuchado nunca antes? En su perplejidad, se dió cuenta de que todo lo percibía como si estuviera recuperando la conciencia, como si despertara de un sueño profundo. Con los ojos aún cerrados -no podía abrirlos, de hecho, por más que se esforzaba- comenzó a recordar lo sucedido.

Eran las seis menos cuarto la última vez que miró el reloj a no más de cincuenta metros de la sala de conciertos. No faltaba más que cruzar la calle, subir la escalinata y entrar. Había tiempo suficiente. Justo, pero suficiente. Ni siquiera tendría que detenerse en la taquilla a comprar el boleto. Lo había adquirido días atrás y lo llevaba en el bolsillo de la camisa. Tocó para asegurarse... Sí. Allí estaba. El semáforo no tardaría más de diez segundos en permitirle el paso. No había necesidad de aventurarse a cruzar corriendo por entre los automóviles que circulaban a alta velocidad.

¿Cuánto tiempo había esperado para esto?
Toda una vida ahorrando "de a poco" porque "algún día ese coro de ángeles se presentará en esta ciudad y yo voy a estar en primera fila, tan cerca, tan cerca, que si yo cantara, mi voz saldría disparada hacia el público confundida con las demás voces como si yo mismo estuviera sobre la tarima".

Mientras algunas personas se desviven soñando mansiones gigantescas y autos costosísimos, otras viven con la sóla ilusión de poder disfrutar antes de morir, en primera fila, un concierto.

¿Qué hora será? Ya deben pasar de la seis. La presentación habrá empezado. Quizás esas voces que oigo es el sonido que trasciende las paredes del teatro. Y yo sigo aquí, sin poder cruzar esta calle. Pensándolo bien, ¿donde estoy?. Al abrir los ojos, muy lentamente, puede divisar, a su altura de observador, el primer peldaño de la escalinata, a no más de ¿treinta metros, quizás? Lo observa por el espacio vacío que queda entre dos personas de la multitud que se ha agrupado en torno a él. Un hombre grita concierta desesperación, sosteniendo la cabeza entre las manos. Él no entiende lo que dice, pero sabe que grita. También sabe que la multitud está produciendo un sonido ensordecedor, por algún tipo de conmoción, pero lo único que alcanza a oir es el sonido del coro interpretando una de sus piezas favoritas. De algún modo, sabe que el hombre de las manos en la cabeza, es el chofer del automóvil con el parabrisas astillado. Ya despierto del todo, del todo recuperada la conciencia, pero aún sin saber muy bien lo que pasó, descubre el motivo de la conmoción general: ve un cuerpo, tendido cuan largo es, en medio de la calzada, justo en el instante en que alguien lo está cubriendo con una sábana negra o algo que se le asemeja. No puede oir los sonidos de la multitud, pero el coro de ángeles se escucha cada vez más claramente. Cada vez más cerca. Ahora todo lo observa desde arriba... y se aleja... y se aleja...

miércoles, 27 de julio de 2011

Qué Vaina!

Qué vaina, viejo. ¡Qué vaina!
Nunca pensó tu voluntad
que el cuerpo le fallaría.
Tú que siempre repetías:
"Y mientras el cuerpo aguante..."
Qué vaina, viejo. ¡Qué vaina!
¡Qué vaina te echó la vida!

lunes, 11 de julio de 2011

XI Concurso Nacional de Piano Silvia Eisenstein

Este domingo 10 de julio, tuvimos la oportunidad de asistir como espectadores al "XI Concurso Nacional de Piano Silvia Eisenstein", organizado por la "Escuela Experimental de Música Manuel Alberto López".

Asistimos para presenciar a los concursantes en el segmento de IV nivel, para jovenes de hasta 18 años de edad. Aplaudimos la iniciativa de la escuela que desde 1990 viene llevando a cabo este concurso y, mientras felicitamos a los 9 concursantes que tuvimos oportunidad de escuchar, extendemos nuestra felicitación a los concursantes de los demás niveles tan sólo por el hecho de estar allí.

Es justo -y necesario- hacer un reconocimiento a los esfuerzos que han dado lugar a un evento, con un jurado de lujo, en el que las cosas han ido sucediendo de forma puntual y muy bien organizada; pero es justo también llamar la atención sobre los detalles que hacen fracasar aún a la mejor de las ideas y empañan la mejor de las intenciones.

Los alumnos de la institución organizadora y sede del evento "corrieron" con ventaja por razones obvias. No es de extrañar que, de los 5 clasificados para pasar a la siguiente prueba, 3 fueran alumnos de la "Escuela Experimental de Música Manuel Alberto López". Entre otras de esas ventajas que llamamos obvias, está el conocimiento del instrumento y de las instalaciones en que se lleva a cabo el evento; mientras que los alumnos foráneos sólo tuvieron oportunidad de probar el piano durante 30 minutos, un único día, la semana anterior al inicio del concurso, los alumnos de la escuela tienen, algunos, varios años trabajando con él y conocen, quizás, hasta la más pequeña hendidura de cada tecla.

La directora de la escuela -y, por supuesto, máxima organizadora del evento- participó con el jurado en las deliberaciones para determinar quienes debían pasar a la siguiente prueba, aún cuando uno de sus alumnos estaba participando como concursante. No es de extrañar, pues, que el premio a la "mejor interpretación de una pieza venezolana" fuera adjudicado a este joven alumno, cuando fueron notorios los errores cometidos por él, en su ejecución, mientras que otro concursante interpretó la misma pieza de forma impecable.

Según las bases del concurso, cada participante debía ser evaluado con una nota de 0 a 20, pasando a la segunda prueba aquellos que obtuvieran "una puntuación mínima de 16 puntos". De haberse hecho así, los 9 concursantes tendrían que haber clasificado para la segunda prueba; pues, a excepción de las dos primeras interpretaciones, cuyos ejecutantes rayaron en la excelencia -es justo decirlo- y merecerían el 20, los demás (y nos referimos a los otros 7) mostraron un nivel -alto- muy similar en cuanto a sus habilidades, siendo imposible, más que por vía de la subjetividad y el favoritismo, poner calificaciones que permitieran diferenciar a unos y a otros.

Lo ideal hubiera sido que el evento hubiera tenido lugar en un espacio desconocido -o ajeno, al menos- para todos y con un piano que todos hubieran tenido la misma oportunidad de probar, durante igual cantidad de tiempo. Adicionalmente, el jurado no debería conocer los nombres de los profesores de los concursantes (ya sea que este se llame Igor Lavrov, Olga López, o Coralia Maiolino) y, por supuesto, ningún profesor de un concursante debería poder establecer contacto con el jurado, menos aún, permanecer en el recinto mientras el jurado delibera, ya sea que intervenga o no en la calificación.

Tradicionalmente, los alumnos de la escuela han alcanzado puestos de relevancia en las sucesivas ediciones del Concurso Nacional de Piano Silvia Eisenstein, lo cual, más que hablar bien de la institución y su nivel formativo, plantea dudas acerca de la transparencia del concurso propiamente dicho. Uno podría preguntarse si el caracter de "nacional" que se le da, no será una forma de convalidar la fabricación de un curriculum para quienes allí cursan estudios musicales.

Son detalles como estos los que a lo largo del tiempo han contribuido a crear y fomentar la mala fama que hoy tienen los concursos asociados con el arte.
Como sea, cada quien saque sus propias conclusiones. Nadie puede juzgarnos por notar lo que está a la vista u opinar acerca de lo que publicamente se manifiesta bajo el sol.

lunes, 4 de julio de 2011

La puerta de los sueños

(Sobre una obra de Javier Aragunde: A Porta Dos Soños)

El sueño...
Esa puerta inconsciente al universo paralelo
donde todo es falso y todo es cierto.
Camino [yo] por el sendero indescifrable de los sueños
hacia el bosque donde habitan
los miedos más terribles y los más grandes deseos.
Busco el cielo en el mundo de los sueños.
Busco a Dios en los dominios de Morfeo...
Fue allí, donde, una noche, le encontró Abraham.
También María, la madre del Nazareno.
Entre sueños está el puente que une lo visible y lo invisible,
Lo efímero y lo eterno,
La materia y la substancia, su asidero
más allá del infinito.
Adán nació del sueño de un Dios universal.
Yo, del sueño terrenal de una mujer extraordinaria...
y ambos somos ramas,
en el árbol de la vida,
separadas,
no más,
por la distancia temporal de un sueño.

lunes, 6 de junio de 2011

Circo romano

Un torero por león...
un toro por un cristiano...
Esto es civilización
aquello "circo romano"...

¡Que poco cambian algunas cosas!

(1999)

domingo, 5 de junio de 2011

De lo que veas, podrás hablar...
De lo que oigas, mejor callar,
porque, al final, deberás decir,
me lo contaron, yo no lo vi.

Y aún a lo que vieres ponle cuidado
No sea que la luz te mueva a engaño
mostrándote su mundo equivocado
de imagenes y sombras aparentes.

No juzgues, pues jamás sin haber visto
y aún después de ver modera tu juicio.
No falten nunca espacios a la duda.

que todo bajo el sol tiene su causa
que cada ruido tiene su silencio
que todo movimiento tiene pausa

y sólo Dios entiende de motivos.

martes, 24 de mayo de 2011

A Antonio Díaz, un año después.

Has notado Señor, al jardinero
que tiene tu jardín tan bien cuidado?
Ayer, no más, estaba a nuestro lado
hoy es, de tus ángeles compañero.

Amigo del amigo. Verdadero
hermano a sus hermanos entregado.
Fue dar sin condición su gran pecado
y su mayor defecto, ser sincero.

El Cielo, con su marcha ganó un ángel.
Por eso, sin dudar, hoy te decimos
Señor, quienes de algún modo tuvimos

la ventura de haberle conocido,
Gracias por habernos permitido
tenerle tanto tiempo entre nosotros.


Cuando alguien se nos va, así, definitivamente, como tú te fuiste, para no volver, nuestro primer impulso es mirar al cielo y reclamar a Dios: ¿POR QUÉ TE LO LLEVASTE?, cuando más apropiado sería decir: GRACIAS, SEÑOR, POR TODO EL TIEMPO QUE LE PERMITISTE QUEDARSE ENTRE NOSOTROS.

Algunas almas puras tienen los días contados en el mundo de los mortales. Son ángeles con apariencia humana y, el privilegio de compartir con ellos, aún el más breve de los instantes, es un regalo que el Cielo nos da.

Un año después aún decimos: GRACIAS, SEÑOR, POR TODO EL TIEMPO QUE NOS PERMITISTE DISFRUTAR DE SU PRESENCIA!

José L. Dasilva N. / 2011