miércoles, 31 de agosto de 2011

Esta mañana, madre...


Esta mañana desperté pensando en ti.
Creí sentir que entraste a mi habitación.
Te sentaste en el borde de mi cama.
Pusiste tu mano sobre mi frente
y en un susurro, como el de la hoja
que se mueve en el pino verde, dijiste:
- Ya es hora. Tienes que levantarte.
Lentamente abrí los ojos. Miré.
Ya no estabas a mi lado,
pero aún estabas conmigo,
como siempre has estado
-que así siempre ha sido-

Esta mañana, madre,
como tantas otras que no he dicho,
desperté pensando en ti.

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