miércoles, 30 de noviembre de 2011

Dejar el fardo a un lado del camino
y bajar a la tierra,
envuelta la piel en hojas de olvido
y traje de madera.
Una vieja dorna en llamas
alumbra la ribera.
Pescador a la deriva.
Marinero sin bandera.
Recuerdo de un naufragio a golpes de otoño.
¡Ah! ¡Cómo se nos marchitó la primavera
sin haberla visto florecer!

domingo, 27 de noviembre de 2011

Cuánto daño nos ha hecho Nueva York!

Españoles de península...
¿Hay alguno entre vosotros que pueda decirme
con certeza, a dónde vais?
¿Cual es el plan? ¿Cual es el norte?
¿hacia dónde apuntan vuestras narices?

Dónde quedó la dignidad,
dónde el orgullo que tanto pregonáis
mientras los pies besáis
del yanqui conquistador?

¡Cuánto daño nos ha hecho Nueva York!

¿Volverás, mi querida España, como otrora
a limpiar el excremento del teutón,
o enviarás a tus hijos, esta vez al sacrificio,
como alimento para el águila calva,
en las naves de un moderno Napoleón?

Ay!, mi querida España,
¡qué pena!
Aléjate de la sirena.
Gira tus ojos hacia el alba...

Yo, desde aquí, español de la diáspora,
desconozco esa imagen frívola y vacía
que de ti proyecta cada día
la pantalla del televisor...

¡Ay!, mi querida España,
¡Cuánto daño nos ha hecho Nueva York!