jueves, 3 de julio de 2008

Ingrid Betancourt "rescatada"

Ante el rescate de Ingrid Betacourt, no cabe menos que alegrarse. No hay razón que justifique el secuestro, la tortura o el asesinato. Alegremonos, entonces, no sólo por la liberación de Ingrid Betancourt, sino por todos los que con ella fueron rescatados o liberados, o lo que haya sido... Ahora, por favor, que venga a alguien y nos cuente cómo sucedieron en realidad las cosas, porque eso de que fueron rescatados a través de una operación militar como la que nos han contado, a mi me parece más una crónica de "el reino muy muy lejano" (allí donde reina Shrek en compañía de su Fiona), que del mundo en que vivimos y en el cual Betancourt era rehén de las FARC.
Casualmente, como tantas otras cosas que han sucedido casualmente -cuando uno piensa en Colombia o en Uribe, más bien-, esto viene a beneficiar a Uribe en su enfrentamiento con la Corte Suprema -que lo cuestiona por la ilegalidad de su elección y por el hecho de que el 20% de sus congresistas están relacionados con el paramilitarismo. También le sirve para impulsarlo como candidato en una nueva elección. Para nadie es un secreto que él, Alvaro Uribe, que en su momento acusó a Hugo Chávez de pretender "perpetuarse" en el poder cuando éste proponía la reelección indefinida en Venezuela por vía de una reforma constitucional, no contento con haber sido reelegido de forma ilegal para este mandato, desea extenderlo más allá de su término que, según la constitución, debe ser en el año 2010.
También beneficia a McCain, que estuvo en Colombia, y a su estrategia "anti-terrorista", frente a Obama, que propone entrevistarse con Chávez y congelar el Tratado de Libre Comercio con Bogotá.
Se me ocurre una pregunta: ¿Cuánto tiempo pasó Ingrid Betancourt secuestrada por interés de las FARC y cuánto por el interés de Uribe y su superior inmediato?
Saludos a todos los liberados. Sra. Betancourt, se ve usted infinitamente mejor de lo que los medios de comunicación nos hicieron creer que estaba. Sólo un consejo: piense un poco antes de hablar ante los miocrófonos, no sea que pase a formar parte, queriendo o sin quererlo, de lo que siempre (según dicen) rechazó.

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