martes, 13 de mayo de 2008

Yo Quiero Ser Marinero

(un poema de J.E. Casariego)

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-Hace unos días, alguien me escribió solicitando ayuda para encontrar este poema, al parecer, de una significación especial para su padre quien fuera hombre de mar. Pensando que tal vez a alguien más le pudiera interesar, aquí lo dejo.-
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¡Ay madre, la mío madre,
yo quiero ser marinero!,
como lo fuera el mío padre,
como lo fuera el mío güelo...,
vestir camisa de rayas
y sombrero de hule negro,
navegar para La Habana
en un bergantín velero,
cuchillo del mar la roda,
alta guinda y aparejo
que ciña las cinco cuartas
sin perder el barlovento,
gaviar a las vergas altas
para beberme los vientos
que peinen y que despeinen
los rizos de míos cabellos,
y sentir que los cachones
van salpicando mi cuerpo
como salpica a los santos
el santo vaho del incienso.
O enrolarme en un vapor
de grandes ruedas de fierro
que vaya escribiendo nombres
en la pizarra del cielo
con pluma de chimineas
y tinta del humo espeso.

¡Ay madre, la mío madre,
yo quiero ser marinero!

Llegar a contramaestre,
llevar uniforme nuevo
con anclas de oro bordadas
y pito de plata al cuello.
¡"Nostramo"de voz potente,
más recia que el mar y el trueno
para mandar la maniobra,
dominando los salseiros! :
"¡ Listos al pie de la jarcia !"
"¡ A tomar rizos, gavieros,
y aferrar sobre y juanetes,
que está refrescando el tiempo !"
O ser un señor piloto,
con sextante y catalejo,
para preguntar al sol
dónde estoy y a dónde ir puedo,
para trabajar la estima
con reloj sin minutero
que en granos de fina arena
nos da el andar en el tiempo.

¡ Ay madre, la mío madre,
yo quiero ser marinero!

Non quiero vivir en tierra
nin vegetar en un pueblo.
Quiero ser tritón de Oceáno,
non pastor de prado y cerco;
tener la mar por palacio,
tener por bóveda el cielo,
¡ non medrar entre paredes
de una casina y un huerto!
Y en vez de gaita y tambor
para bailar el festejo,
sentir que la mío fragata
vibra, como arpa en el viento,
que con dedos invisibles
va pulsando el aparejo
en un himno de aventuras,
en solemne "excelsis Deo..."

Navegar por la Guinea
dando caza a los negreros,
ir al Báltico por lino
y, despreciando el bloqueo,
arribar a Savannah
cambiando algodón por fierro
con burla al "yanqui"rapaz
y al británico usurero.
De piratas de bambú
romper con mi barco el cerco
por los mares de la China,
desde Manila hasta Yeso.
Bojear el paraíso
de algún remoto archipiélago
entre corales y espumas,
madreperlas y reflejos,
y trocar a los salvajes,
tiznados de rojo y negro,
abalorios de cristales
por pedazos de oro nuevo.
Remontar cabos australes
barajando entre los hielos
y, bajo Auroras polares,
ir, sonda en mano, abatiendo
tras los bancos de catáceos
para arponearlos luego.
¡ Escribir con singladuras
páginas de romancero!

Déjame marchar, mío madre,
de grumete o de palero,
de paje del capitán,
de pinche del cocinero;
¡ déjame correr la mar,
déjame ser marinero!
Yo te traeré de La Habana
pilón de azúcar moreno,
rico cacao de la Guaira
y de Manila un pañuelo;
seda y lacas de Cantón,
fino paño de Burdeos
y una máquina de Hamburgo
para que cosas tus lienzos...,
y con todos mis presentes,
mis abrazos y mis besos.
¡ Ay madre, la mío madre,
yo quiero ser marinero!

- ¡ Ay mío fío, el mío fío,
non quieras ser marinero ! ;
mira que lo fué el tu padre,
mira que lo fué el tu agüelo,
mira que los dos quedaron
en ese mar traicionero,
que ilusiona a los rapaces
y roba sus vidas luego.
Sé mayoral de ganados,
escribiente o carpintero,
sastre en seguro portal
o paciente relojero.
Cásate en la tierra firme
y dame nietas y nietos
que escuchen a la mío vera
en las noches del invierno
cuentos de montes y mares
que yo le escuché al mi güelo :
la historia de la ballena
o del lobo carnicero.

Non te vayas a la mar,
que yo viviré muriendo
al pensar que el mío fío,
que quiso ser marinero,
navega por esos mundos
sin pan, sin agua y sin fuego,
abrasado por los soles,
aterido por los hielos,
empapado por las aguas,
azotado por los vientos,
roído del escorbuto
¡ y sepultado en inmenso
panteón de agua salada
sin cruz, campana ni entierro! ...

Non quiero el rico cacao
nin de Manila el pañuelo,
nin la máquina de Hamburgo,
nin los paños de Burdeos,
¡ que sólo quiero al mío fío,
que sólo quiero sus besos,
consuelo de mi viudez
de viuda de marinero!

Non fizo caso el rapaz
de aquel maternal consejo;
enrolóse en un navío
y fuése lejos, ¡muy lejos ...!
No llegó a contramaestre,
ni a oficial de derrotero,
que murió siendo grumete,
aprendiz de marinero,
que calló frente al Callao
y cayó como los buenos,
combatiendo cara a cara
sin saber lo que era miedo.
Al sollado lo llevaron,
roto de pólvora y fierro,
y decía en su agonía,
como un anhelo postrero :
" ¡ Ay madre, la mío madre,
yo quiero ser marinero! "

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas gracias, conocía el poema, una auténtica belleza, pero no el autor, aunque no lo encuentro por ningún sitio. Si pudiera dar más detalles de él, sería muy de agradecer. Un abrazo

Anónimo dijo...

Ya lo tengo, trabajito me ha costado. Jesús Evaristo Casariego (Diaz-Casariego en algunas entradas), Politólogo y periodista español, 1913-1990.
Parece mentira que una joya como esa haya que rebuscarla no ya con lupa, sino con microscopio, en la historia de la literatura española. Supongo que algo tendrá que ver la adscripción política del autor, pero en ese campo... doctores tiene la iglesia.

Anónimo dijo...

El senor Casariego era mi amigo y yo estoy orgulloso de ello.