viernes, 23 de mayo de 2008

"yo soy", "yo estoy", "yo hice"...
(o, la vida sigue siendo sueño)

(fragmento de mis conversaciones con Oscar Portela, en carta del 02/07/2003)


"yo soy", "yo estoy", "yo hice"... Pienso que tal es el mal que aqueja a un buen número de poetas hoy en día (acaso siempre fue así pero la "internet" multiplica el síndrome, lo hace más visible). En mi tierra, cuando uno se alaba a sí mismo, se dice que "seguramente no tiene abuela" (por aquello de que las abuelas viven alabando -mi abuela siempre exageraba las mías- las cualidades de sus nietos). Pareciera que hoy en día nada tiene sentido a menos que pueda "venderse". Los escritores -no todos, por supuesto-, no ajenos a esta tendencia, publicitan su escritura como si fuera un producto estrictamente mercantil o un servicio profesional. Es obvio que el escritor que quiere vivir de su escritura necesita vender libros para pagar las cuentas que genera el día a día. Pero llevar eso al punto estrictamente mercantil, es limitar y condicionar el arte, el pensamiento, el sentimiento, a intereses totalmente ajenos al mismo arte, pensamiento o sentimiento. Para alguien que trabaja haciendo software para computadoras, por poner un ejemplo que se aplica a cualquier ámbito profesional, tiene sentido utilizar sus logros, los reconocimientos recibidos y mostrar una larga lista de clientes satisfechos (mientras más larga mejor), para publicitarse. Mientras más reconocida sea su capacidad en su área profesional, más contratos tendrá, cosa que se traduce en mayores ingresos económicos. Pero al fin de cuentas, los servicios del médico, del programador de software, del albañil, del fontanero, etc., son servicios puntuales que pueden medirse con objetividad y en los cuales para nada intervienen los aspectos personales individuales (emocionales) del profesional que los ejecuta. El albañil no necesita estar de acuerdo con la forma de la pared. Su trabajo es levantarla. La forma es cosa de quien le paga y él va a cobrar por hacer aquello que le contratan... Pero el arte. El arte es otra cosa y la poesía tiene un aparte muy especial en lo que se refiere al arte, entendiendo la poesía no en su sentido estrictamente literario sino ampliándola al arte en general. En mi opinión, no hay "arte" sin poesía ni poesía sin "arte". Con una cámara fotográfica, que es la mejor forma de capturar la realidad objetivamente, puedo hacer simple fotografía para un álbum familiar o puedo hacer arte. ¿qué diferencia lo uno de lo otro? ¡la poesía!, plasmada a través de mi forma particular de ver esa "realidad objetiva" para lo cual tomé decisiones tan personales que ningún otro fotografo hubiera tomado porque dependen de mi percepción sobre el objeto en un momento particular de mi tiempo emocional (aclaro que no sé nada de fotografía y esto es sólo un ejemplo). Seguramente elegí un encuadre especial y esperé a tener la luz apropiada que me dió los matices necesarios para mostrar lo que yo quería mostrar y no la realidad tal cual es; a lo mejor, incluso utilicé una película en "blanco y negro" para evitar la distorsión que los colores (simples efectos pasajeros de la luz) podrían producir sobre el texto visual que quería escribir. Un "ensayo" o un "artículo", puede ser un texto rigurosamente científico o una pieza de arte, dependiendo del criterio con que se le escriba. En fin. Me he dejado llevar por el pensamiento y me he adentrado en una disertación que seguramente no venía al caso. Lo que que quería decir es que no acabo de entender ese afán por publicitarse en cuanto se refiere a la poesía. Puedo entenderlo cuando una editorial, interesada en vender un libro, coloca en las tapas, dónde más visible sea para el público que pasa por la librería, las grandes virtudes del autor. Al fin de cuentas, para la editorial, el libro es un producto de consumo que debe reportarle un beneficio económico. Pero que el poeta se publicite como poeta es otro cuento. ¿Qué haría un poeta comprometido con un pensamiento socialista, por ejemplo (y esto es un extremo, tal vez, pero valga), si se publicita como profesional y alguien le contrata un "poema" para elevar las virtudes de un mundo "globalizado" en función del capital? ¿Se negaría? y entonces, ¿para qué se publicita?. En una oportunidad recibí un correo en estos términos "mi novia se va para Francia a estudiar por un periodo de dos años y yo quisiera darle como regalo de despedida un poema especial, ¿podría usted esribirlo?". No pude sino responderle "lo lamento pero no conozco a tu novia y no siento nada por ella como para escribirle un poema. ¿no crees que el mejor regalo serían la expresión de tu sentimiento en tus propias palabras?".
Si nos detenemos a leer la forma en que algunas personas "cuentan" su curriculum o su biografía (más parecido a un "spot" publicitario del tipo "ACE TE DA EL BLANCO MAS BLANCO"), tenemos un primer indicio de su personalidad. En estos días alguien me envió su "biografía breve" (tan breve como de 14 páginas escritas en "word" a simple espacio y con letra tamaño 10), para que la incluyera en su página de PoeSite. Cuando terminé de leerlo, no sabía ciertamente si se trataba de la biografía de un escritor o del curriculum profesional de alguien que busca trabajo como asesor literario del congreso de los EEUU. Por cierto, hablando de este "alguien", debo agregar que su primera publicación electrónica fue en PoeSite hace algo más de dos años. Actualmente, según la lista que coloca al final en un aparte "publicaciones electrónicas", tiene poemas en una veintena de sitios web, a todos las cuales, seguramente, habrá enviado el mismo texto para su inclusión... PoeSite no figura en esa lista. Sin comentarios. Sin embargo -y esto reafirma mi convicción de que lo real, lo que verdaderamente "es", se hace notar aún en la noche más oscura sin necesidad de faroles que le alumbren-, este excelsísimo escritor del que te hablo, cuya relación de publicaciones, premios (algunos muy recientes), reconocimientos y menciones ocupa tres páginas; y cuya agenda está llena de conferencias y charlas (deja entrever que en calidad de expositor aunque no lo dice explícitamente), me comenta que también respondió, como cualquier mortal común que quiere publicar y no tiene medios para hacerlo, al llamado de una editorial fantasma -desconocida- que un día se le coló en su buzón de correos, a pesar de la advertencia que yo hiciera acerca del -más que evidente- fraude en progreso. Entonces, ¿a quien queremos impresionar?. Yo soy de los que celebran el éxito de los demás (indpendientemente de que me sea extraño o conocido, amigo o enemigo); pero el éxito, como el "orujo" (ese destilado del bagazo de la uva que se hace en mi tierra), hay que saber beberlo. Podemos comenzar a hacer el ridículo después del segundo trago o disfrutarlo conscientemente a sorbitos. Depende de uno. Después de todo, "... sueña el rey que es rey, y vive/ con ese engaño mandando..."

1 comentario:

Anónimo dijo...

FRAGILIDADE
de Oscar Portela

És o Anjo. Estás aqui encarnado.
Junto a mim. És meu abismo.
A frágil beleza que o destroi
Inteiro. Tuas mãos não são Mãos.
São as Ligeiras Asas que o vento
Agita sobre a terra árida
Algemada a meu pranto.
Se soubesses, esse saber também poderia
Destruir-me. Nem um instante sequer
Poderia suportá-lo. É o âmbito
Onde o abismo busca o Éter e ambos
Selam um novo pacto.
Meu coração explode. ¿Como um mortal
Poderia suportá-lo? Encequecendo-se.
Mas em trevas vejo estremecer
Tudo que à tua passagem sente
A presença do Anjo.
Impossível foi e será suportar a
Medida deste infinito que sopra aqui
A meu lado. Insone És.
Deixa que este mortal consuma
Seus temores violáceos e derrame suas
Cinzas em honra de tuas Asas.

versión de Vera Laporta