domingo, 19 de octubre de 2008

Facebook

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¿A nadie le preocupa qué es lo que hay detrás de facebook? ¿Ninguna persona -de los millones que forma la comunidad de facebook- se ha preguntado cuánto puede costar mantener toda esa tecnología? ¿Nadie se habrá preguntado tampoco, por qué alguien invierte tanto, en algo que al usuario le sale gratis? ¿Cómo recupera su inversión? supongo que algún día lo sabremos y presiento que lo que menos nos va a gustar (sobre todo a quienes formen parte de la comunidad) es la forma en que nos vamos a enterar.

martes, 14 de octubre de 2008

La historia de la roca de Caldé

(Darío Fo)

Hace años había un pueblo enrocado en una cresta, hermoso, con su campanario, torres, casas, campos y jardines. Se reflejaba en el lago, que en ese lugar mide 300 metros de profundidad, como un mar. Tenía un gran defecto ese pueblo: que, día a día, se deslizaba lentamente hacia el abismo. Y abajo, en el valle, los campesinos, los pescadores gritaban: "¡Cuidado, que os hundís! ¡Salid de vuestras casas, marchaos de ahí!". Pero los de arriba gritaban: "¡Qué listos, queréis que nos vayamos para quedaros con nuestras casas, con nuestros campos!". Y se quedaban siempre en sus casas, sembraban, recolectaban, hacían el amor, tenían hijos, iban a misa, no les importaba nada, aunque de noche sentían unos temblores terribles, en toda la roca, que vibraba al bajar. Por el contrario, decían: "Tranquilos, son temblores de asentamiento". Y bajaba, bajaba esa roca tremenda hacia el lago. "¡Marchaos, que ya tenéis los pies en el agua!". "No, qué va, es un poco de humedad, no es nada...!" y poco a poco se escurrían; ya estaban bajo el agua, hombres y mujeres y los caballos, y los burros, glub glub, y el cura seguía confesando, y una monja cantaba, glub glub, las campanas tocaban al bajar, ding dong glub glub. Silencio inmenso. El pueblo ya no existía. Pero los fabuladores contaban que, si uno quería, los días en que había un poco de tormenta en el aire, si se subía hasta la punta de roca que aún sobresalía, si brillaba un relámpago, un destello, todo se iluminaba de blanco, y en el fondo del lago se veían asomar casas, campanarios, torres, hombres y mujeres que caminaban, como un belén bajo el agua. Charlaban, y pasaban peces ante sus ojos, se les metían en los oídos, y decían: "No es nada, son peces que han aprendido a volar". Uno estornudaba: "Hoy hay mucha humedad, más que ayer, pero todo va bien, no ha pasado nada".

Nunca ha pasado nada, esta alegoría nos hacía temblar, y aún hoy hay mujeres y hombres que prefieren hundirse en el abismo, ahogarse, antes de aceptar la verdad.

(Darío Fo. Escritor italiano premio Nobel de literatura 1997. Ceremonia de entrega del Nobel 1997. Suiza)

lunes, 13 de octubre de 2008

BREVE REFLEXIÓN SOBRE LOS GATOS QUE CRECEN EN LOS ÁRBOLES

Miroslav Holub (Checo, 1923- )

En los tiempos en que aún había asambleas generales de topos y cuando aún los topos podían ver mejor, ocurrió que se apoderó de los topos el deseo de conocer cuanto arriba había.
Así pues nombraron una comisión con el fin de descubrir cuanto arriba había.
La comisión envió a un topo de vista aguda y pie rápido, el cual, después, abandonando la tierra natal, avistó un árbol y en él un pájaro.

Y así fue concebida la teoría de que arriba hay pájaros que crecen en los árboles. No obstante a ciertos topos les pareció demasiado simple. Y enviaron otro topo a descubrir si crecen pájaros en los árboles.

En aquel momento era ya de noche y en el árbol chillaban los gatos. En el árbol crecen gatos que chillan. anunció el segundo topo.

Y así nació la teoría alternativa sobre los gatos.

Dos teorías antagónicas no dejaron dormir a un vetusto neurótico miembro de la comisión. Y subió a verlo por sí mismo. Pero entonces caía ya la noche, oscuridad
como boca de lobo.

Ni lo uno ni lo otro, anunció el venerable topo.
Los pájaros y los gatos son engaños ópticos, producidos por la refracción de la luz. En realidad arriba hay lo mismo que abajo; sólo la tierra es más inconsistente y las raíces superiores del árbol algo murmuran, pero sólo un poquito.

Y en eso quedó la cosa.

Desde entonces los topos viven bajo tierra, no crean comisiones y no presuponen la existencia de los gatos; y de hacerlo, sólo un poquito.

jueves, 9 de octubre de 2008

El tiempo es sabio juez en su ignorancia
ecuánime y seguro en su designio
igual dicta sentencia de exterminio
que exculpa con su voto de confianza

Al tiempo no le importa la distancia
no limita con nada su dominio
igual da si eres hombre o si eres simio
no distingue pobreza de abundancia.

Y no intentes comprarle una sentencia
ni te afanes rogando a su clemencia
piensa, antes de actuar, lo que conviene
que aunque creas disfrutar de su delicia
a la hora del juicio hará justicia
... siempre da la razón a quien la tiene.

(J.L. Dasilva/2005)

Al Gore presenta hoy como novedad -y se lleva el Nóbel- aquello sobre lo cual Castro viene advirtiéndonos desde hace más de 20 años. Al Gore es un yankee -con herencia Británica-, Castro, además de latino, es una piedra en el zapato del "mundo civilizado".
Los grandes estadistas y financistas europeos (y algunos "greengos", también) afirman hoy, ante la crísis, lo que Hugo Chávez viene repitiendo desde que apareció por primera vez en televisión (allá por 1992). Los europeos son blancos mientras que H.C., además de latino, es un mestizo color de esclavo con una horrible berruga en la cara... ¿qué credibilidad podría dársele?
A Chávez y a Castro, nadie les dará la razón aunque la tengan -como de hecho tenían y siguen teniendo-; todos se limitarán a repetir lo que ellos dijeron y la prensa les dará cobertura como si de pensamiento inédito y teorías originales se tratara.
En ciertas revistas de geografía de circulación mundial y altísimo prestigio científico, se presentan fotografías de satélite... Cuando los satélites no eran capaces de distinguir entre desiertos o incendios forestales (no sé si ya pueden hacerlo), las áreas de color ocre que mostraban las fotografías, si estaban sobre el territorio de los Estados Unidos de Norteamérica, Europa y ciertas zonas de Asia, se trataba de desiertos; si estaban sobre algún país latinoamericano o africano, entonces se trababa de incendios forestales producidos por la inconsciencia propia de la gente que vive en paises tercermundistas.
San José, Montes, Dasilva, en más de una ocasión detectaron fallas de programación en software estadístico presentado al mundo como lo mejor en su área; También en equipos de adquisición de datos que se vendían como altamente precisos y poco menos que la perfección (por sus precios debieran estar más allá de la perfección). Cabe acotar que con todas sus deficiencias (no documentadas, acaso incluso conocidas pero ocultadas por sus autores), en algún momento, el uso de tal software y equipos, era una especie de garantía de veracidad sobre las conclusiones -obviamente equivocadas- en determinados estudios científicos. Tales deficiencias sólo se corrigen cuando las hace notar un "Smith", "Jones", "Grace", "Van Der Algo", en fin... mientras tanto, no existen... aunque hayan sido demostradas -sobre todo si fueron demostradas- por inexistentes como San José, Montes, Dasilva o cualquiera cuyo apellido suene a latino. A San José, Montes, Dasilva, nunca le importó demasiado... como latinos y tercermundistas -hábiles para encontrar soluciones a lo que sea que les venga encima y creciéndose ante las dificultades-, desarrollaban su propia manera de hacer bien las cosas sin tener que depender ni de los programas de cálculo preestablecidos ni de la precisión de los equipos.
Al final, más tarde o más temprano, el tiempo siempre da la razón a quien la tiene. Es sólo cuestión de tener la paciencia suficiente y necesaria para sentarte a esperar en la puerta de tu casa... en algún momento verás pasar el ataud de tu enemigo.

José Luis Dasilva

lunes, 6 de octubre de 2008

Te estás muriendo...

(Un poema de Mónica María Volpini)


Domingo. Media mañana. Pleno campo.
Los leños crepitando en el hogar.

Envejecidos árboles que ya no silban mis pasiones.
(Necesidad de amar).

Y todos los recuerdos que me atormentan
parecen acurrucarse junto a mí.

Acabo de descubrir
que existe la soledad total para los que aman,
que nadie parte sin dejar heridas,
y que ser hija es más difícil que ser madre.
(¡Esto es vivir!)

No soporto pensar que poco a poco me abandones,
Madre… pequeño gorrión herido
que necesita mis caricias
multiplicándose día a día.

Es tan difícil…pero tan dulce al mismo tiempo
que se parece a Dios.

Entonces quiero gritar todo este dolor oculto en mi sonrisa
para pedir que no te mueras.

Y le reclamo al cielo tu presencia,
cada vez que sobrevivo a esta dualidad de mi existencia:

cuando aparto mi mirada de vos para esconder una lágrima,
y me encuentro a mi hijo en espera de sonrisa.

No soy de acero.
Soy solamente una mujer de las que aman
hasta quedar sin fuerzas…

Y también es por eso que, de repente,
el enojo da paso a la ternura del recuerdo

y te agradezco los años que me diste
mientras atesoro la dulce locura de estas horas…
estas horas que entiendo como últimas…
…de los últimos momentos que te tengo.

(Mónica María Volpini en Poesite)